Tendiendo puentes entre el psicoanálisis y la ciudad

Las mujeres estragadas en la obra de James Ellroy

“Las razas oscuras declaraban la GUERRA de esa manera. Las mujeres estragadas significaban GUERRA.  Ese era un comportamiento espantoso y cobarde.”
James Ellroy, “Perfidia”.

En la obra del escritor estadounidense James Ellroy (Los Ángeles, 1948), los cuerpos de las mujeres sufren la violencia de los hombres. Aparecen golpeados, objeto de agresiones sexuales y/o asesinados. Como respuesta, los policías que protagonizan las tramas de Ellroy no seguirán los procedimientos del derecho penal, sino que por su cuenta darán caza al responsable de tales formas de violencia y lo ejecutarán de acuerdo con su sentido de la justicia.

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Cuando Ellroy tenía diez años, tuvo lugar la escena que desencadenó su literatura: sus padres se acaban de divorciar y su madre -una enfermera a la que el escritor describe como promiscua y alcohólica- , le pregunta con cuál de los dos progenitores prefiere vivir. Después de que el pequeño responda que con su padre, ella le pega. Entonces, Ellroy desea su muerte. Cuando tres meses después aparezca el cuerpo asesinado de su madre, Ellroy concluirá que es el responsable (1) . Nunca se halló al culpable del crimen.

En una novela autobiográfica, The Hilliker Curse, Ellroy considera que haber deseado la muerte de su madre desencadenó una maldición (2)  que le arrojó durante su adolescencia y primera juventud a un malvivir de alcoholismo, abuso de drogas y colarse en casas de mujeres para hurgar en el cajón de la ropa interior. Durante esa época, Ellroy oye voces burlonas en su cabeza que le acusan de haber causado la muerte de su madre.

Sin embargo, Ellroy tuvo una certeza: indentificándose con su admirado Beethoven, decidió que frenaría esa vorágine de goce para convertirse en un genio de las letras norteamericanas (3) . “Dios siempre ha tenido un trabajo para mí. Soy el tipo que vive para contarte la historia”, asegura el escritor en The Hilliker Curse. Para Ellroy, sus dotes de narrador provienen del momento en que decretó el asesinato de su madre queriendo que muriese.

La obra de Ellroy parece pues un intento constante por evitar en la ficción que suceda el crimen contra la madre o de hacer justicia por él. Sin embargo, en las novelas de Ellroy las mujeres no ocupan el simple lugar de víctimas de hombres crueles que otros hombres van a vengar aplicándoles la Ley del Talión. El novelista estadounidense retrata a las mujeres como seres misteriosos, independientes, insatisfechos con las normas de la época en la que les ha tocado vivir y dispuestos a luchar para cambiarlas. Los hombres quedan fascinados, marcados por el encuentro con una mujer -viva o muerta-, hasta el punto en que ella deviene el sentido de su existencia.

En una conferencia celebrada en Barcelona el pasado mes de mayo, titulada “Mujeres. Entre semblantes y síntomas” (4),  Eric Laurent afirmaba que el objeto más precioso en todas las civilizaciones son los cuerpos de las mujeres. Sin embargo, dijo Laurent, el objeto más precioso es también el primero en sufrir el estrago, como testimonian las violaciones a las que han sido sometidas las mujeres tras el estallido de una guerra civil en diferentes paises. Para Laurent, el objeto más precioso de la civilización se transforma así en el desecho, en el objeto más estragado.

En los últimos meses, han aparecido en los medios de comunicación dos casos de agresión sexual múltiple, uno ocurrido en Brasil (5) y otro en Pamplona durante los Sanfermines (6) . En ambos casos -especialmente en el primero-, resulta alarmante el elevado número de agresores, así como el hecho de que éstos grabasen con sus móviles la violación para regocijarse y humillar aún más a la víctima. En la civilización actual, ya no debe tener lugar un conflicto bélico para que el cuerpo de la mujer se convierta en el objeto más estragado. Para algunos, encontrarse en el clima festivo de los Sanfermines o del fin de semana basta para entregarse a un goce que, paradójicamente, convierte el cuerpo más deseado en un desecho.

En la ficción de James Ellroy, una despiadada venganza contra aquellos que dañan a las mujeres no deja lugar para el dolor de las víctimas ni para la impunidad de los agresores.  Citando nuevamente a Eric Laurent, que los hombres sean con frecuencia el estrago del cuerpo de las mujeres, “(…) nos remite especialmente al hecho de que las mujeres, en función de su irrupción en el discurso de la civilización, cambian las reglas del juego” (7).  Las mujeres en la obra de Ellroy, en su acto de tomar la palabra para decidir por sí mismas y alterar las normas establecidas, provocan en los hombres tanta fascinación como odio, un odio que en ocasiones conduce a que sean golpeadas o asesinadas.

Con la escritura de sus novelas repletas de policías justicieros, mujeres valientes y taimados asesinos, Ellroy encontró un modo de bordear el agujero en lo simbólico que provocó la muerte de su madre. Aunque en las ficciones de Ellroy la corrupción y la violencia están presentes casi a cada página, el autor nos ofrece un mundo en el que los estragos contra las mujeres no permanecen sin castigo, algo que no sucedió con respecto a su madre.

En la vida real, cabe preguntarnos hasta que punto el empuje al goce y la inmediatez y omnipresencia de la imagen virtual contribuyen marcadamente a hacer del cuerpo de una mujer algo irreal, desechable, del que poder gozar sin su consentimiento. Un goce al que puede sumarse un número salvaje de hombres, como en el caso de Brasil, para degradar hasta lo indecible un cuerpo femenino. En todo caso, el ojo-por-ojo de Ellroy no  puede ofrecernos soluciones.

Notas:

(1) El cadáver de la madre de Ellroy fue encontrado en un descampado en 1958. Fue violada y estrangulada.
(2) “Curse”: maldición. Además, el nombre de la madre de Ellroy era Jean Hilliker.
(3) Es frecuente que en las entrevistas, Ellroy se considere a sí mismo el mejor autor de novela negra o el autor de la “gran novela americana”
(4) Disponible en https://vimeo.com/167547244
(5) http://www.eldia.com/el-mundo/conmueve-a-brasil-la-violacion-multiple-de-una-chica-de-16-anos-139039
(6) http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/sociedad/cinco-detenidos-violacion-inicio-sanfermines_948695.html
(7) Laurent, E. “El sujeto de la ciencia y la distinción femenina”, en Letras lacanianas, número 8, 2014.

 

Bibliografía:
Ellroy, J. “Perfidia”, Literatura Random House, Barcelona, 2014.
Ellroy, J. “A la caza de la mujer” (“The Hilliker Curse”), Literatura Random House, Barcelona, 2011.
Ellroy, J. “Clandestino”, Ediciones B, 2001.
Laurent, E. “El sujeto de la ciencia y la distinción femenina”, en Letras lacanianas, número 8, 2014.

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