Tendiendo puentes entre el psicoanálisis y la ciudad

Necesidad de olvido del sistema capitalista

¿De qué manera el sistema condiciona el vivenciar que tenemos?

Como bien nos muestra Walter Benjamin en su tesis de filosofía del año 1940, “la imagen de felicidad que albergamos se halla enteramente teñida por el tiempo en el que de una vez por todas nos ha relegado el decurso de nuestra existencia” [1]. Somos sujetos históricos, es decir, el resultado de discursos que han sido vencedores en la historia. Hoy en día podríamos llamar al discurso capitalista el vencedor de nuestra época, ya que, si tomamos el concepto que Benjamin plantea de historia, manifiesta que “ella es objeto de una construcción cuyo lugar no está constituido por el tiempo homogéneo y vacío, sino por un tiempo pleno, ‘tiempo – ahora’” [1]. A raíz de la experiencia (presente), se forman nuevas experiencias las cuales se convierten en historia, nuevos caminos, nuevas formas de hacer. Es un presente en transición. El sistema capitalista exige el olvido, el salvador, el vencedor de esta época, de este tiempo-ahora se llama trabajo.

A mayor trabajo, mayor riqueza “que podrá ahora consumar lo que hasta ahora ningún redentor ha llevado a cabo” [1]. Con el sistema capitalista se tiene la idea de que ante el vacío de la existencia, es posible colmarlo a través no sólo del consumo sino de la producción, redención y solución inmediata a reponer eso que nos falta, o, lo que la cultura de la época actual nos ha hecho creer que nos falta. El trabajo, tal y como ahora se lo entiende, desemboca en la explotación de la naturaleza y nos encontramos en un espiral sin fin, nos encontramos ante el consumo de experiencia y la experiencia consumida, al final, antes que consumir, somos  consumidos. Ojalá que el vencedor en un futuro no sea la fuerza de la naturaleza, ¿o es que nos estamos condenando a ser historia?

Al vivir el tiempo-ahora en el sistema capitalista, lo que se busca son las soluciones inmediatas, hay una necesidad de olvido, que hasta él se vuelve consumible. Es cierto, si no existiese el olvido, sería imposible vivir, bien dice Borges “la memoria está hecha para olvidar”. Pero una cosa es que olvidemos por naturaleza, (desde que estamos atravesados por el lenguaje), la experiencia y el olvido permite te construyas y tengas historias, es decir, que va ligado a la subjetividad y lo particular de cada uno. Otra cosa es el discurso dominante de la época, el discurso vencedor y salvador, el cual propone que cambies un objeto por otro rápidamente, que llenes ese vacío, que no sufras y si lo haces, encuentres una solución inmediata. Que muestres una experiencia que no es la tuya, para que otro la compre y en donde el para-todos-por-igual es lo que prima. Y es que justamente ese para-todos-por-igual es lo que crea un agujero, un vacío imposible de colmar y como consecuencia un espiral consumir-consumidos del que no se sale. Olvidar para consumir y producir más.

A continuación expondré ejemplos puntuales de la época actual, en relación a lo que propone:

  1. “Que cambies un objeto por otro rápidamente”:

Actualmente si no te gusta un novio/a con el que estas, rápidamente puedes cambiarlo por otro. Si sales a una fiesta o discoteca y quieres tener una noche con un chico/a, si no te gustó, pasas a otro y sino simplemente tienes para elegir. Si tienes un Iphone 5, que te sirve excelentemente, quieres cambiarlo por el 5s y posteriormente por el 6. Tienes un auto de último modelo, como ya te aburrió o no te gustó, como salió uno nuevo y crees que te perderás algo que ese otro objeto tiene. Entonces cambias uno por otro. Además, en cuestión de relaciones interpersonales/amorosas, se dificulta el compromiso, pues “si mañana no me gusta, puedo conseguirme otra”.

2. “Que no sufras y si lo haces, encuentres una solución rápida”

 Lo vemos claramente con el tema de la medicación psiquiátrica, es más rápido comprar pastillas y taponar/eliminar los síntomas que “no me dejan producir y seguir con mi vida normal”, lo cual permite “que pueda consumir y seguir con mi vida normal”.               

Por otro lado, otro tipo de soluciones rápidas como el coaching  u otras corrientes incluso psicológicas, terapias con base cognitiva-conductual, la búsqueda del tarot, entre otras prácticas, que apuntan a la motivación y a dar respuesta de lo que se pregunta y quiere el sujeto, no sufrir, en ocasiones no hacerse responsable y que le digan qué tiene o que puede hacer. Eliminar lo más pronto posible eso que le está estorbando y no le permite seguir con su vida normal y en tranquilidad.

3. “Que muestres una experiencia que no es la tuya, para que otro la compre”:

Este es un claro ejemplo de las redes sociales ¿quién no consume una? Las personas buscan vender una imagen, sí, vender. Buscan que a las personas les guste, a mayor likes, mayor satisfacción. Buscan ser influencers y a través de su imagen vender-promocionar y consumir productos. Buscan editarse el cuerpo, en ocasiones aparentar incluso una realidad que no viven, que va desde su imagen corporal, hasta la experiencia que están viviendo en el presente (un viaje, un lugar que están visitando, lo que comen) e inclusive sus relaciones interpersonales/amorosas. Existen aplicaciones para tener citas, como por ejemplo Tinder, en donde desechas a quien no te gusta y haces un “match” con quien sí. Primero se conocen por la fotografía de perfil publicada y así es como acceden a tener una cita, pero ¿cuántos no se han encontrado con sorpresas? ¿Acaso viviendo para otros, queriendo consuman lo que publico, no es una forma de mostrar una experiencia que no es la propia?

Como es posible dar cuenta, el sistema exige se olvide rápido y propone que todo puede ser canjeable. Tomando las palabras de Benjamin en Sobre algunos temas de Baudelaire menciona que “la rígida exclusión de la información respecto al campo de la experiencia depende asimismo del hecho de que la información no entra en la ‘tradición’” [2]. Dice también, que “existe una especie de competencia histórica entre las diversas formas de comunicación. En la sustitución del antiguo relato por la información y la información por la ‘sensación’ se refleja la atrofia progresiva de la experiencia” [2]. Asociándolo a lo mencionado anteriormente, la información que proporciona el sistema de hoy, nos direcciona a la sensación, lo que produce una ausencia de desarrollo de la estructura de la experiencia, la cual deja de vivirse como propia, sino para los demás, demostrarla para que otro la compre. Y si no gusta la experiencia que se vive, se busca corregirla rápidamente por una que sí.

Al materialismo histórico le incumbe fijar una imagen del pasado tal y como se le presenta de improviso al sujeto histórico en el instante del peligro. El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben. En ambos casos es uno y el mismo: prestarse a ser instrumento de la clase dominante. En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla [1].

Para Proust, continuando con la narrativa de Benjamin, existe la memoria voluntaria e involuntaria. Sólo puede llegar a ser parte integrante de la memoria involuntaria aquello que no ha sido vivido expresa y conscientemente, aquello que no ha sido una experiencia vivida.

La memoria voluntaria va de la mano con la conciencia, la cual tiene una función distinta y sirve de protección contra los estímulos. “Para el organismo viviente, la defensa contra los estímulos es una tarea casi más importante que la recepción de estos” [2]. El proceso de estimulación no deja en ella una modificación perdurable de sus elementos, se evapora, en el fenómeno de la toma de conciencia. A diferencia de la memoria involuntaria, donde sí queda en el inconsciente una modificación, ya sea por una tradición, como por la necesidad de olvido, la cual permita construir una historia propia.

Para Valery:

 Dotado de una mirada muy aguda para el complejo de síntoma que es la ‘civilización’, describe de la siguiente forma uno de los elementos en cuestión. ‘El habitante de las grandes ciudades vuelve a caer en un estado salvaje, es decir, en un estado de aislamiento. La sensación de estar necesariamente en relación con los otros, antes estimulada en forma continua por la necesidad, se embota poco a poco por el funcionamiento sin roces del mecanismo social. Cada perfeccionamiento de este mecanismo vuelve inútiles determinados actos, determinadas formas de sentir’ El confort aisla. Mientras que por otro lado asimila a sus usuarios al mecanicismo [2].

Tomando en consideración las palabras de Valery en la narrativa de Benjamin, es posible reconocer el estado de la humanidad en la actualidad y lo más intrínseco de la misma, tiene un lado salvaje, lleno de pulsión de la cual, por más civilizada y el “todos-por-igual” que se quiera pretender de la misma, nunca podrá ser posible.

Como consecuencia, en primer lugar, al buscar la lógica consumo-producción, consumir-consumidos, hemos llegado a un punto tal que literalmente nos estamos consumiendo, existen fuertes problemáticas de calentamiento global producto de la invasión de la flora y la fauna por los humanos para el desarrollo de la industria, aparte de la caza indiscriminada. Pudo más la pulsión, el propio interés y búsqueda de felicidad, que la lógica y la conciencia.

En segundo lugar, se intenta colmar un vacío en forma de mecanicismo, en el ámbito material-sentimental, se quiere lo que todos tienen. Además del aislamiento que produce la tecnología.

Por otro lado en el ámbito médico-sistema de salud, se intenta segmentar a todos por igual, ya sea con una etiqueta diagnóstica o un juicio en relación a la misma, cuando la realidad es que cada persona es un mundo, tiene una historia distinta, su experiencia de vida ya sea en relación a la memoria voluntaria e involuntaria le han marcado de una forma particular. Ningún significante puede definir su completitud, así como la identificación masiva tampoco. El consumo de fármacos con la finalidad de eliminar los síntomas y taponar un malestar, tampoco funcionará. Si no ¿por qué en algunos países la tasa más alta de muerte por causa no natural es el suicidio con fármacos psiquiátricos?

Es importante recordar que cada uno de nosotros ha sido narrado. “Así en lo narrado queda el signo del nararrador, como la huella de la mano del alfarero sobre la vasija de arcilla” [2].

A pesar de estar inmersos en una época, vencedora como se mencionó en un principio, la lucha está en rescatar lo particular de cada uno de nosotros y pasar de ser masa consumida a crear una nueva historia, somos herederos de los que han vencido una vez, sin embargo considero debemos ser los nuevos vencedores, ya que si seguimos en la época actual vencedora, la del capitalismo, no llegarán a existir nuevos herederos, porque de tanto explotar el consumo, resultaremos autoconsumidos, no sólo como especie humana, sino como planeta tierra. Si no buscamos modos de salir del espiral, temo el esfuerzo por la innovación, el consumo y la producción, habrán sido en vano.

Bibliografía

[1] Benjamin, W. (17 de Junio de 2019). Tesis de Filosofía de la Historia. Obtenido de Tesis de Filosofía de la Historia: http://www.abertzalekomunista.net/images/Liburu_PDF/Internacionales/Benjamin_Walter/Tesis_de_filosofia_de_la_historia-K.pdf

[2] Benjamin, W. (17 de Junio de 2019). Sobre algunos temas de Baudelaire. Obtenido de Sobre algunos temas de Baudelaire : http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/benjaminw/esc_frank_benjam0012.pdf

Torices, A. (2018). Los suicidios, principal causa de muerte no natural en España durante una década. Diario Sur , 1.

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