Tendiendo puentes entre el psicoanálisis y la ciudad

(Real)idad virtual

Acerca de la sesión sobre Westworld y Ex Machina del ciclo de cine-debate ‘Eso inquietante: lo no dicho en el cine de ciencia ficción’.

En el marco del ciclo de cine de ciencia ficción y psicoanálisis, siguiendo la línea de La Cosa, lo que nos reunió esta vez fue la extrañeza que nos suscitan los robots (y aquello que podrían tener de humanos). A partir de las obras audiovisuales Westworld  y Ex-Machina, se abrió una conversación en torno a dicha cuestión en la actualidad (ante una posible población de robots en un futuro). Si bien ambas plantean una tecnología muy lejana para ser reproducida en la realidad, permiten plantearse: ¿qué son los robots? ¿Qué queremos que sean?, interrogantes debatidos por Carlos J. Rosales, doctor en robótica, Oriana Novau de TActe, y la audiencia misma. 

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En lo que respecta a la robótica, ésta puede inscribirse como intento de imitar la naturaleza animal y humanoide (Ej. Androide), o como pretensión de crear máquinas útiles para los humanos (por ejemplo, el Robot doméstico Roomba de la empresa iRobot, una aspiradora). Carlos nos explicó que según la definición de Robot, se considera que éste es una máquina programable, capaz de realizar tareas y moverse en su ambiente con cierto grado de autonomía. Habría que preguntarse entonces en qué puede facilitar a los humanos y, por tanto, cuál es el alcance de la robótica, considerando precisamente que el reto de la tecnología es facilitar su uso por el común denominador.

No obstante, la importancia de definir lo que es (o no) un robot, no descansa únicamente en estas líneas. Se toma en consideración además las repercusiones legales, económicas y sociales que puedan tener en el futuro. En este plano, identificar semejanzas y diferencias con el humano, o con lo humano, es crucial para formular preguntas en relación al ser.

La semejanza –humano/robot– apunta a la casi contradicción, si se quiere, de que es precisamente ésta la que deja traslucir lo más extraño, generando un punto de incomodidad. Es decir, un robot sociable debe actuar como un humano, pero no al punto de igualarse a él a través de rasgos humanos, puesto que esto supondría una amenaza de sustitución. Nos gusta que nos imiten, no que nos sustituyan. El límite entre ambos podría situarse en este punto.

Por otro lado, se destacó la posición del científico creador y ante ésta la pregunta ¿cuál sería el objetivo de crear?

Crear una máquina consciente no es parte de la historia del hombre. Es la historia de los dioses“. (Nathan, personaje de ‘Ex Machina’)

Se puede pensar en este hecho de jugar a ser dios como el momento donde la ciencia y la religión se conjugan y diferencian a la vez. Así, del lado de la ciencia se intenta buscar respuestas allí dónde Dios (o la religión) no logran dar nombres a ciertas preguntas existenciales. Finalmente, el objetivo es darle sentido a las cosas, encontrar argumentos a lo que nos pasa.

Haciendo mención del texto de Lacan, El triunfo de la Religión, la lectura psicoanalítica refiere que la ciencia tiene como consecuencia extender lo Real, el introducir cuestiones perturbadoras en la vida de cada uno; la religión introduce explicaciones para apaciguar algo de eso inquietante. 

La ciencia ficción sugiere esta necesidad de crear, quizás como un intento de reproducir la capacidad que tienen las mujeres de dar a luz a un ser. Particularmente cuando se tiene en cuenta que, en la mayoría de los casos, los científicos, los creadores, son hombres (es el caso de Nathan o Robert Ford en ‘Ex Machina’ y ‘Westworld’ respectivamente). A su vez, la creación de un cuerpo externo ¿permite construir una subjetividad?

La subjetividad viene a ser el elemento que marca la diferencia en este aspecto. Los robots precisan de lo programable, controlable y  tangible de un hardware para conformar un cuerpo; y si bien pueden sensorizarse, no alcanzarían a desarrollar sentidos, ni podrían interactuar, tener consciencia, o inconsciente.

La experiencia humana se halla en la subjetividad. Desde el momento que eres consciente, a partir del recuerdo, de la interacción, se da algo diferente, desde este nivel. A su vez, la pregunta por lo consciente remite a cuestiones del inconsciente: la repetición, las pulsiones y el papel que juega la falta en la “humanización”.  Esto es, nuestra falla como humanos: el síntoma, a partir del cual se revela algo de lo verdadero.

La pregunta sobre qué es un robot, nos interpela pues a definirnos, revirtiendo la pregunta: ¿qué son lo seres humanos? ¿Qué queremos que sean? Atendiendo que finalmente, lo que nos hace ser humanos, es esta falla, esta falta. De este modo, la ciencia ficción nos invita a reflexionar sobre nuestra naturaleza y la conciencia que tenemos de ella.
 

Y tú, ¿cómo sabes que no eres robot? ¿Qué te hace ser humano? 

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